e innumerables victorias.
Lo infinito no vive la gloria,
sin un mortal que lo interpele.
En un lugar de la Mancha
el tiempo se detiene,
intenta el olvido y no puede
rehacer su inevitable marcha.
Lo mismo pasa en el campo,
con Fierro y con Cruz.
Del asco respira pus
e insulta a todo santo.
¿Acaso no es el cielo
poder ganarle al olvido?
¿No es de todo ser vivo
el mayor de los anhelos?
¿No es lo que el otoño hace?
¿No lo intenta la primavera?
¿Morir de mil maneras,
y resurgir pase lo que pase?
Intentemos los mortales desafiarlo,
fallemos una y mil veces.
Le hubiese gustado a Borges
ser nosotros para no lograrlo.
Venga entonces, a ganarnos,
perderemos con hidalguía.
Venga que en la osadía,
ya nos llevamos algo.
A su juego lo llamaron,
el olvido se presenta.
Sabe bien cantar las cuarenta,
con su suspiro millones marcharon.
Y vea, querido lector,
como de ejemplo esto sirve.
Mis versos, antes de irme,
ya se fueron olvidando..
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