Firuletes de infancia el olor de tus besos,
tus dedos sin uñas y en mí, tu reflejo.
Tu voz abrazando el inevitable olvido.
Tu risa infinita, mi eterno abrigo.
No conociste a Anna, tu nieta; mi vida.
Como le cuento, si no es con poesía,
que fuiste fuego tirando chispazos
de a ratos locura, de a ratos alegría.
Que fumo como vos y que ensayo tu ironía,
que cuando veo un colibrí suspiro aliviado
porque recuerdo cuando decías:
"son almas que visitan a sus seres amados"
¿Por qué contarle tus últimos soles?
Prefiero comerme todos tus dolores.
¿Por qué teñir de otoño su primavera?
¿Por qué cargarla de penas ajenas?
Que se quede como yo, con tus mejores fotos,
retazos de vida y miradas en foco.
retazos de vida y miradas en foco.
Perspectivas en colores y girasoles,
con tus collares gigantes y tu ropa con flores.
Que se quede como yo, con tu pies descalzos
haciendo raíz en el pasto del patio,
haciendo raíz en el pasto del patio,
cantando a Sandro o leyendo novelas,
con tus caminatas o tus siestas eternas.
Que se quede como yo, con tus tardes de vereda
con el sol en la cara, con tu mirada en cualquiera.
Que se quede siempre con tu foto encuadrada,
que te descubra de a poco en mi mirada.
Que se quede como yo, con las noches de verano,
con ventanas abiertas y el humo en la mano.
Que se quede conmigo, que soy un poco vos.
Que se quede siempre, entre los dos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario